Mis intereses en la creación artística radican en la fotografía de retratos por omisión, es decir, fotografiar objetos y espacios que evidencien en su desgaste y uso a la persona a la que pertenecen.

El retrato que origino se desmarca de las sonrisas. Busco lo oculto, aquello que la fotografía congela y devela; es decir, busco fotografiar aquellos objetos que utilizamos: zapatos, ropas, sábanas, almohadas, libros, etc., sacándolos de su entorno cotidiano y dándoles un nuevo significado.

Es así como la fotografía surge a través de una sucesión de actos y acontecimientos pre-establecidos, apareciendo una manera de hacer que transita por todo mi trabajo. La idea normada por las reglas impuestas es lo que se constituye luego en obra, constituyendo un encuadre fijo, frontal y casi siempre simétrico. Con esto creo, es capaz de inscribirse y entenderse dentro de la historia de la fotografía a partir del movimiento de la “nueva objetividad” liderado por los alemanes Hilla y Bern Becher (1960), quienes buscan fotografiar elementos en un idéntico encuadre a modo de catálogo.

En un comienzo uno de mis referentes directos fue la artista plástica Sophie Calle, quien a través de distintos procedimientos y la auto-representación va construyendo identidades a partir de los objetos pertenecientes a distintos personajes.

Hoy surge como referente la obra de Lyhnne Cohen en relación a la construcción del espacio y el vacío que se devela en sus imágenes. En las fotografías de Cohen lo retratado nos presenta espacios ilocalizables geográficamente, lugares de tránsito o “no lugares” que evidencian la ausencia total del hombre. En “Habitaciones Paranoicas”, a diferencia de los trabajos de Cohen, los espacios representados denuncian la presencia a través de la ausencia de los personajes que son retratados a través de ellos, siendo casi todos espacios de tránsito.